Media Montaña. Alcanadre. 5 de Mayo. Crónica.

Bonita salida circular la del pasado Domingo 5 Mayo para disfrutar en buena compañía. Eran poco más de las 7 de la mañana cuando salíamos de las Iglesias un grupo de 12 montañeros y dos perros, Pincho y Noche, con los que formamos buen tandém durante toda la actividad. Parada obligada de café mañanero en Huesca porque no va a ser todo sacrificio, y posterior subida hasta el pueblo de Baradonde termina la carretera, para dar inicio la actividad.  Con ganas pero mucha curva.

Una vez la mochila a la espalda comenzamos a caminar, atravesamos el pueblo y enseguida damos con el río Alcanadre que da nombre a esta ruta de Media Montaña. No está tan caudaloso como esperábamos en un principio para estas fechas del año por lo que en tan solo una ocasión tuvimos que descalzarnos y ponernos nuestras cangrejeras para poder cruzarlo, pero eso no desmereció lo deslumbrante de su agua cristalina, lo verde de la vegetación que crece a sus orillas y el olor a aire fresco que se respira en el ambiente, la verdad, una gozada!

El que más o el que menos tenía la necesidad de fotografiar esos verdes paisajes con el río Alcanadre de fondo y las pozas a las que apetecía meterse si no fuera porque el agua aún no estaba lo suficientemente templada,al menos para algun@s, jajaja. Risas y comentarios varios durante todo el camino, así se hace club!

Llegamos al segundo pueblo, Bibán, hoy deshabitado pero que hasta los años sesenta tenía censados a 14 habitantes. Allí hacemos una pequeña parada para picar algo y continuamos la marcha. Pasamos por una pardinetaque pertenece a Bibán, una torre fuerte junto a los restos de una vivienda y un corral, donde probablemente se mezclaría la finalidad religiosa en su planta baja, donde estaría ubicada la capilla, con la militar en los pisos superiores.                   Un poco más tarde llegamos a Binueste, deshabitado también, lo atravesamos por su calle principal donde vemos los restos de lo que pudo ser una antigua herrería, varias bordas que aún conservan su estructura y que nos hacen imaginar que no hace tantotiempo hubo gente viviendo allí.

Tras varios cruces del río sin necesidad de descalzarnos, llegamos hasta lo alto de un mirador donde se aprecia toda la Sierra de Guara, menudo espectáculo,para por fin degustar las anheladas viandas que cada uno porteaba, que no falte el chorizo de León y la bota de vino!!       Nos habríamos quedado más rato si no echando la siesta, disfrutando del maravilloso paisaje que veían nuestros ojos y que no te cansabas de apreciar, salvo porque había que volver a Zaragoza a una hora razonable, ya lo sé….

Al finalizar la ruta, cómo no, foto de grupo con el pueblo de Bara al fondo y al llegar a los coches unas frescas cervezas nos esperaban por cortesía de Ricardo para compensar el esfuerzo. Eso sí que fue un puntazo!!​​​​​​​Gracias por participar en la actividad, ya que sin vosotros, no serían posibles, incluso a nuestros compañeros perrunos, que se portaron muy bien en todo momento, siempre bienvenidos!!

​​​​​​​​​Ana y María